viernes, 17 de julio de 2009

Justicia Universal

Todos recordamos las imputaciones contra el dictador chileno Augusto Pinochet por parte del juez Garzón, o la condena a 1.084 años de cárcel sobre el militar argentino Adolfo Scilingo por terrorismo de estado. Actos que sin duda hacen justicia, velando por el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que son llevados a cabo gracias a la existencia de una justicia universal.

Esta herramienta permite juzgar, en la mayoría de países del mundo, crímenes contra la humanidad, independientemente de la relación que exista entre el país al que pertenezca el inculpado y el país que lo quiera juzgar. Es un instrumento claro de lucha contra la impunidad de aquellos que vulneran los derechos internacionales.

Ahora, nuestro país, que fue pionero y referente en este tipo de actuaciones, puede ver recortado su radio de acción. El motivo de tan desdichada noticia se produjo el pasado 19 de mayo, cuando se acordó en el Congreso de los Diputados modificar el artículo 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial para limitar las capacidades de nuestra jurisdicción universal.

Los votos en contra por parte del grupo ERC-IU-ICV no fueron suficientes para evitar que el recorte de esta ley se pueda llevar a cabo, ya que los principales partidos, PP y PSOE, junto con PNV y CIU votaron a favor de la modificación del texto.

La pregunta que uno se hace es clara, ¿Por qué ahora? ¿Por qué en lugar de mejorar los derechos, estos se ven recortados?

El hecho de que exista la posibilidad que desde España se puedan juzgar las masacres de Gaza o las ilegalidades en Guantánamo han debido poner nerviosos a quienes nos gobiernan. Tristemente, como siempre, los grandes partidos se bajan los pantalones ante los poderosos, permitiendo que se cometan genocidios atroces contra la población más débil. Países como Estados Unidos o Israel seguirán haciendo de las suyas mientras el resto del mundo contempla impotente lo que sucede.

Ahora solo nos queda esperar que los grupos parlamentarios reflexionen y que esta reforma no se respalde en el Senado. Si finalmente se aprueba, le daremos gracias al PSOE, gracias al PP y gracias a quienes les apoyaron por permitir que el mundo sea hoy un poco más injusto.

Esta semana diferentes organizaciones y sindicatos redactaron un manifiesto en repulsa por la decisión tomada en el Congreso de los Diputados.

Manifiesto:
http://www.es.amnesty.org/noticias/noticias/articulo/manifiesto-contra-la-impunidad/

lunes, 29 de junio de 2009

Hasta pronto

Rebusco en mi memoria momentos de despedidas. Porque de tenerlos, sin duda, los he tenido.

Despedidas de final de verano cuando todavía era un niño, en las que mi padre cargaba el coche con las maletas llenas de recuerdos mágicos.

Despedidas al dejar el colegio, cuando la tristeza me envolvía al saber que el viaje que empecé junto a mis compañeros, hacía ya 10 años, estaba llegando a su fin.

Y así, en cada etapa de mi vida, en cada cambio de rumbo, encuentro esos momentos de despedidas.

Esta semana añado al cajón de mi memoria otro momento más, tal vez uno nunca vivido.
Porque hablo de esas despedidas en las que la emoción no te deja decir un “hasta pronto”. Porque me doy cuenta de que los momentos vividos junto a vosotros a pesar de ser pocos fueron gratificantes.

Me quedo con las tardes de tertulia en las que de cada reflexión aprendí algo nuevo y con las fiestas de San Juan en la terraza de Carlos. No olvido vuestro aniversario en el pisito de Gracia ni el cumpleaños de Vane en el parque de la Ciudadela.

Y me quedo con vosotros, porque la gente que vale la pena no hay que dejarla escapar.

Se que el viaje que os lleva hasta Chile os dará días de trabajo, pero también noches de alegría. Y también se que, a pesar de tener que cruzar el charco, nos reuniremos pronto.

Nos vemos en la casa del lago.

viernes, 19 de junio de 2009

Ley de fosas de la Guerra Civil

Esta semana, todo aquel que defiende la libertad y dignidad de las personas, tenemos algo que celebrar. Después de muchos años de olvido y de una ley de la memoria histórica descafeinada, el Parlament de Catalunya aprobó el pasado miércoles la ley de fosas comunes de la Guerra Civil. Dicha ley reconoce el derecho de los familiares a obtener información sobre el destino de sus parientes desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura, a la dignificación de las fosas y a la recuperación de los restos.
Afortunadamente en el Parlament predomina el sentido común y la sensibilidad ya que, a pesar de ser una ley que dignifica y reconoce a las víctimas de ambos bandos, la aprobación no se escapó de recibir los votos en contra del PP y las abstenciones de los tres diputados del grupo mixto.
Como catalán me siento orgulloso de que mi comunidad sea pionera en este tipo de leyes. Ahora esperemos que el resto de comunidades actúen por cuenta propia y, aprovechando el precedente que Cataluña ha impulsado, se lancen a promover medidas similares.
A pesar de la buena noticia, no deja de preocuparme ver como las personas de aquellas comunidades en las que gobiernan partidos sospechosos de simpatizar con el régimen franquista se puedan quedar sin este tipo de medidas. Por eso se debe seguir luchando y se le debe exigir al gobierno central que impulse estas leyes a nivel estatal para conseguir que todos los ciudadanos, independientemente de la comunidad a la que pertenezcan, puedan disfrutar de este derecho tan fundamental.

jueves, 7 de mayo de 2009

¿Arde París?

A veces me da por escribir. Cuando en mi cabeza las ideas empiezan a desordenarse, necesito plasmar mis pensamientos y entonces, a veces, me da por escribir.

El pasado viernes por la noche fue una de esas noches en la que decides que te la guardas solo para ti y aprovechas para hacer todo aquello que cualquier otra noche no puedes hacer. Mi propósito era sencillo, disfrutar de una noche de película.
No es que me caracterice yo por tener una gran filmoteca, pero últimamente me había comprado un par de películas y tenía una deuda pendiente con ellas. Me gustan las que me ayudan a entender el hoy, las que hablan del ayer y de lo que pasó. Me decanté por un clásico de 1966, “¿Arde París?”. Es una adaptación de la novela que lleva el mismo nombre y relata las horas que precedieron a la liberación de París durante la Segunda Guerra Mundial. Soy un veterano en este tipo de películas, he de reconocer que el tema me apasiona.
Después de dos horas y media de tiros entre nazis y partisanos la cosa acabó como se esperaba. Es lo malo de este tipo de filmes, el final nunca te sorprende. A pesar de eso, cada película hace que me ponga en la piel de las personas que vivieron tales acontecimientos y reflexiono, pienso en el papel que le toca vivir a cada uno y que, sin elegirlo, se deben enfrentar a ello por el hecho de haber nacido en un lugar y en una época determinada.
Se suele decir que aquellos eran otros tiempos, y es cierto, pero aquellas personas defendieron unos intereses, conscientes que tal vez no disfrutarían de ellos, pero que sin duda serían un buen legado para sus hijos y futuras generaciones. Hoy, ya en otra época y otro escenario, esos hijos y futuras generaciones debemos jugar nuestro papel. Debemos acatar la responsabilidad de recoger el testigo que nos dejaron. Seguir con la lucha que innumerables personas en todo el mundo iniciaron por nuestros derechos, por el derecho de todos.
Porque a pesar de que hoy el mundo pueda parecer más justo, siempre habrá un lugar en el que una bomba enturbie la paz o un lugar en que el hambre hinche los vientres.
Con esto no pretendo que seas la voz que reclame por un mundo mejor, pero si que te unas a ella para que suene más fuerte. Tal vez así evitemos que arda París.

martes, 14 de abril de 2009

¿Para cuándo justicia?

14 de abril de 1931, día de la proclamación de la II República. Periodo de progreso y libertades, periodo que fue arrebatado pistola en mano por quienes pensaron que dar libertades al pueblo no era la fórmula.
Hoy, 78 años después, las cicatrices de aquel momento siguen sin curar y las heridas permanecen abiertas.

No viví aquel momento, no soy actor principal, ni siquiera secundario de aquel enfrentamiento. Pero solo basta con leer, ver y escuchar a aquellos que perdieron a sus familiares, que murieron en vida por aquella represión, para darse cuenta de que algo se ha quedado a medias, algo falta por hacer.

Hubo un momento en el que los políticos decidieron que las “dos Españas” se tenían que unir, dejar a un lado viejos enfrentamientos y luchar por un futuro democrático en el que todo ideal tuviera cabida. Así fue como en la transición se firmó y votó la Constitución Española de 1978. Un texto que se vendía como la solución a todos los problemas, la llave que nos abriría la puerta del olvido y de un mundo nuevo.
Pero, ¿cómo podemos pretender que una persona cuyo ser querido se encuentra enterrado en una cuneta se olvide de todo lo que pasó?

Aquel bando vencido ha sido olvidado por todos los gobiernos, siendo los grandes perjudicados ayer y hoy.
Porque es vergonzoso que el partido que gobierna apueste por una ley de memoria histórica que apunte a hacer justicia y finalmente esta pueda depender de aquellos que simpatizan con el régimen. Porque, más que vergonzoso, debería ser ilegal que una de las principales fuerzas políticas siga sin condenar la dictadura impuesta por Franco.

Tal vez algún día este país sea capaz de acabar definitivamente con los resquicios de franquismo que aun quedan. Seamos capaces de recordar y reconocer abiertamente la lucha de tantas personas, lucha a la cual debemos muchos de los privilegios de los cuales hoy disfrutamos. Estamos en deuda con ellos.

jueves, 19 de marzo de 2009

A la Iglesia, ese gran club

No criticaré lo que tiene que hacer cada uno en su casa, ni los discursos que les den a los socios en su club. Pero basta ya de inmiscuirse en una sociedad entre los que se encuentran musulmanes, budistas, ateos… en definitiva una sociedad constitucionalmente laica. ¿Acaso creen que a todos los ciudadanos de a pie les importa lo que ustedes piensan?

A pesar de que sigan disfrutando de ciertos privilegios que ningún gobierno ha querido o ha sabido atajar, no se crean tan importantes como para cambiar el rumbo de una ciudadanía ni las leyes que democráticamente sobre nosotros rigen.
Esa época de pleno dominio eran otros tiempos, tiempos que tal vez añoren por el nivel de protagonismo que tenían. Pero en definitiva, tiempos que no volverán.

Sus discursos de moralidad, del bien y del mal, guárdenlos para los pocos fieles que aún les quedan y que hoy en día acuden a sus iglesias cada domingo. Esta sociedad dista mucho de aquella que vivía en la ignorancia, ignorancia que ustedes aprovechan para inculcar el miedo y captar nuevos clientes. El mundo avanza y ustedes se quedaron en la teoría de la Tierra plana y en la quema de brujas.

Me asusta la hipocresía que desprende su jefe, Benedicto XVI, cuando le oigo hablar del hambre en el mundo mientras calza un anillo de oro en el dedo con el que se podría dar de comer a media África. Pretenden decir lo que está bien y lo que no, quien se debe casar con quien, como deben ser nuestras prácticas sexuales o como debemos educar a nuestros hijos. Temas sobre los que por supuesto ustedes nunca tendrán la más mínima experiencia, o al menos no deberían tenerla. ¿no es así?

No creo en la iglesia, ni en la existencia de ningún dios. Pero si alguna vez existió alguien que luchó por el bien de las personas y sobre el cual se fundamentan sus bases cristianas, ese alguien, hoy, no pertenecería a su club.

domingo, 15 de marzo de 2009

Siempre es el momento para una muerte digna

Hace algo más de un mes el caso de Eluana, la chica italiana que falleció después de estar 17 años en coma, provocó un gran debate social en su país entorno al tema de la eutanasia.

Aquí, en el nuestro, este tema no nos viene de nuevo. Casos como el de Ramón Sampedro ya removieron en su día la conciencia y el sentir de las personas con respecto al derecho a una muerte digna. Y es que en su momento una Comisión del Senado aseguraba que el 67% de los españoles era ya entonces partidario de regular la eutanasia y el suicidio asistido.

Ahora, en el congreso, parece ser que este tema ha cogido por sorpresa a las dos grandes fuerzas políticas, las cuales rechazaron una propuesta del grupo ERC-IU-ICV que promovía la despenalización de la eutanasia modificando así la legislación española para que quedara “exento de pena” quien “permitiese, proporcionase o facilitase la muerte digna y sin dolor de otra persona”.

El argumento del que se valió el partido que hoy nos gobierna es que “aún no es el momento” y que, tal vez, después de un debate “responsable y sosegado” la sociedad solicite al gobierno “subir otro peldaño”.
De un tiempo a esta parte da la sensación que para el gobierno nunca es el momento de hacer las cosas y que las cosas que se hacen acaban quedándose en agua de borrajas.

¿De qué debate hablan? ¿A caso la sociedad no está más que concienciada con este tema? ¿O es que habla de aquella “otra sociedad” que hace política desde el púlpito, promoviendo manifestaciones contra la libertad de las personas?
Cada día gobierno y oposición se asemejan más en sus posturas. Mientras unos se mantienen en su órbita derechista, los otros en lugar de “subir peldaños” los bajan de dos en dos, alejándose de las necesidades de la sociedad.

El derecho a una muerte digna no debería ir de la mano de un ideal político, debería ir de la mano de la conciencia y sensibilidad de todo aquel que se define como “humano”. Porque no se trata de recortar derechos sino de ampliarlos, darle la posibilidad a aquel que padece una enfermedad incurable a que deje de sufrir, dando la oportunidad a cada uno de decidir lo que es digno para él.